La Hiperactividad, se caracteriza por excesiva intranquilidad,
concentración lábil, reducción del tiempo de atención y pobre control de
impulsos. Estas características determinan frecuentes dificultades en
la conducta y el aprendizaje escolar.
Este Trastorno de Conducta y/o Emocional consiste en el
cambio continuo de una actividad a otra, que se manifiesta en una gran
intranquilidad, ajena a la voluntad del niño, por lo que no cesa ni
disminuye con ordenes dirigidas al pequeño. Esto hace que el
niño sea considerado como un "malcriado insoportable", que muchas veces
incluso, llega a ser rechazado por los adultos.
Hay algunas actividades muy difíciles para estos niños, por ser muy
pasivas y obligarlos necesariamente a estar sentados, tranquilos y
concentrados, por eso es que en las actividades educativas de mesa
(recortado, modelado, dibujo) o en las de lectura de cuentos,
observación de láminas o de nociones matemáticas, se cansan pronto,
estropeando su trabajo y dirigiendo su energía a molestar a los demás. Es bueno señalar que esto no lo hacen por malacrianza, sino porque no son capaces de controlar sus impulsos.
Puede pensarse que esta intranquilidad agote al niño y lo haga dormir
profundamente a la hora de la siesta, pero no ocurre así, en este
momento el niño se muestra también intranquilo, se niega a dormir o
demora en hacerlo, e incluso, cuando lo logra, se mueve dormido, habla y
da la impresión de que no descansa.
Como ya habíamos dicho, el niño no es responsable de esta manera de
actuar y si los adultos no saben conducirlo, pueden crearle problemas
mayores, pues se dificultaría más su educación, causándole retraso en el
aprendizaje. Es conveniente aclarar que hay edades en que un aumento en la actividad es totalmente normal.
La hiperactividad
es difícil de controlar debido al trabajo tan agotador que es necesario
realizar con estos niños, que por su gran intranquilidad manifiestan
generalmente una falta de atención que dificulta su comprensión de lo que se les dice, porque no pueden estar quietos el tiempo necesario para escucharlo.
Esto hace que no realicen bien las actividades, lo que lleva a veces a
pensar que no comprenden y que se les achaquen problemas de
inteligencia, que realmente no tienen. Es útil que se conozca que
el niño hiperactivo puede ser inteligente y, sin embargo, ser incapaz
de demostrarlo a causa de su dificultad para atender y concentrarse.